jueves, 21 de julio de 2011

LO PRIMERO ES LA FAMILIA







La moral Moli/Legrand versus el libertinaje Tinelli/Mendoza


Dias atrás tuve la oportunidad de asistir al debate ético/moral entre Fabio la Mole Moli por un lado y Tinelli, Flavio Mendoza por otro. Para el que no tuvo el privilegio de ver y escuchar dicho debate y le interesa la discusión, seguramente puede disfrutarlo a través de You Tube. El asunto era más o menos del siguiente tenor; Fabio la Mole Moli se defendía de las críticas de cavernícola y machista que se le endilgaba desde el programa que gustosamente participa y que la mayoría de los televidentes argentinos asiste noche a noche, mientras gran parte de esa mayoría habitualmente reconoce no mirar, solo de pasada o de casualidad en algún que otro programa de archivo reproduce, etc. en ese espacio Moli decía que a él lo señalan como cavernícola por los modos de pensar sobre el lugar de la mujer/madre en que ubica a su amada esposa, ya que él sostiene y practica la monogamia, que él fue criado en un ámbito donde el hombre trabaja y trae la plata al hogar mientras la mujer cría sus hijos etc. también usaba a su favor que ya lleva 24 años de matrimonio feliz y que convive en su mismo nido familiar con la misma mujer y junto a sus hijos, mientras Tinelli y luego ubica a Mendoza en esa lógica, tienen hijos en distintos hogares, se separan seguido, etc. según Mole esa es la causa de su felicidad por la cual lo tildan de cavernícola, pero él, aduce, no se olvidó de sus raíces, y eso es lo que deberían hacer Mendoza y Tinelli para recuperar la armonía familiar o la felicidad, (cosa que nunca fue expresada ni demanda por estos).
Al escuchar los argumentos de Moli Mole sobre los secretos de la felicidad familiar y sostener que el olvido de los orígenes es la causa del declive moderno de la familia y todos los males actuales que rodean los nuevos modos vinculares, recordaba argumentos similares sobre la familia y la vida moderna de la comunicadora nacional Mirtha Legrand viuda de Tinayre, porque la señora Legrand hace algunos años, había declarado por distintos medios, que a pesar de todos los engaños de su marido, el francés mujeriego en el final de la historia se había quedado a su lado. A esa moral yo la denomino, la moral Legrand, que sintetiza la múltiple moral cristiana de clase media argentina que hoy retoma la posta en los medios en el grandulón nostálgico Mole Moli.
Paradojas de la intimidad familiar
Es interesante detenerse un instante, no mucho claro, sobre este debate actual sobre las formas familiares actuales que Mole y Legrand critican, y advertir que esa manera tradicional de vivir parece que conlleva lo ominoso en su estructura, o si se quiere, lo obsceno, en el sentido de fuera de escena, lo extraño que irrumpe en la escena, Mole luego de contar y exponer la intimidad que tendría con su pareja, arremete con un discurso fuertemente moral. Ahí justamente donde millones de ciudadanos consumen sentido cotidianamente. ¿Dónde se alimenta y construye el sentido común? ¿Dónde se retroalimenta la subjetividad del trabajador, ama de casa, adolescente sin ocupación, etc? ¿En la universidad? No! Todavía, aunque cada vez menos, en la televisión de consumo masivo.
Es mucho más probable, se podría hacer el experimento de encuestar a los televidentes medios que consumen este tipo de programación, sobre que asuntos familiares están más anoticiados, si sobre la vida íntima familiar del hombre quizás más popular de la televisión argentina, o alguno de sus monigotes, como Flavio Mendoza o de la vida íntima familiar de Mole Molí, o de la señora Legrand (que yo sume a este debate), Yo hice el esfuerzo (no demasiado) e inmediatamente recordé, que segundos antes de este interesante debate en el que derivó la discusión Mole/Mendoza, el grandote daba detalles con pelos y señales sobre los modos en que tiene sexo con su amada negra, a la hora, en qué lugar, como ella se niega y él insiste y una serie de finísimos detalles de la intimidad de esa familia tradicional. También recordé otros reportajes donde el mismo Mole reconocía lo mal que lo había pasado su mujer y su familia en general cuando el llegaba borracho a su casa, recordé la cara de su esposa llorando en otros medios hablando de ese tiempo, etc. también recordé las interminables peleas de la familia Legrand Tinayre, con otro color y otros aromas, la cosa es muy similar, sabemos de las infidelidades permanentes que sufría la señora Legrand de parte de su esposo, y toda una serie de tragedias íntimas de las cuales la mayoría de los televidentes tiene alguna noticia que no viene al caso enumerar, lo que me interesa señalar aquí es la similitud de las consecuencias públicas de esa moral, claro que no hay que generalizar, solo menciono caprichosamente esos dos ejemplos, que desde el sentido común mediático televisivo o quizás en mi prejuicio, aparecen con vidas cotidianas tan distintas como la Mole Moli y Mirtha Legrand, y que están tan cerca compartiendo la misma moral.
Se muy poco sobre la vida íntima de Flavio Mendoza y Marcelo Tinelli, al menos en los términos en que se conocen la vida íntima y familiar de los Mole/Legrand. El asunto, me parece, y aquí arriesgo una hipótesis, es que; Tinelli/Mendoza no circulan por ahí hablando de la felicidad o la falta de esta, ni de las causas de la debacle moderna de la familia tradicional, ni recetándole a nadie como vivir. Y lo que me parece importante destacar es que estos señores juegan con las reglas del showbusiness, es decir, nada de lo que dicen y hacen en la pantalla, reviste alguna seriedad, nada de lo que declaran puede ser tomado en serio, en cambio, el señor Mole se encargó en esta citada pelea, que él hablaba muy en serio, como lo hace cada vez que puede la señora Legrand, Mole se encargó de distinguirse del señor Mendoza precisamente en ese aspecto, el grandote le recriminó, ¡vos andas por los pasillos diciendo que es un jueguito! ¡Para mí no es ningún jueguito! Gritaba el ex boxeador, justamente, ahí radica la obscenidad.

1 comentario:

  1. En los finísimos detalles -genial- Moli omitió decir que es imposible tanta felicidad sin que el meta sus puños en la cara de la negra de cuando en cuando. El quiso ahorrarnos ese detalle para cuidarnos. He ahí lo siniestro de su felicidad. y lo obsceno puesto en el mercadeo -he traducido la palabra para que pese lo que tiene que pesar- que hacen estos personajes que nadie pero todos ven. Ya veo -dicen los sajones- cual es el punto. Punto. Gracias por la nota. Un abrazo

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