lunes, 13 de febrero de 2012

Toma de decisiones. Racionalidad y la chica del dragón tatuado


(Si no vio la película Millennium ni leyó la novela y piensa hacerlo, no lea este desvarío trasnochado, se revelan datos del desenlace)



Mientras leo el prólogo de El Error de Descartes > (1)span> me encuentro con un razonamiento que me recuerda una escena de la película, La Chica del Dragón Tatuado, en la producción americana dirigida por David Fichner, en esa notable versión hay una escena donde el protagonista de la película, el investigador, acaba de dar con el asesino, éste, lo descubre saliendo de su casa, y sin que los dos lo hagan explícito, ambos sabían que el otro sabía. En esa situación, el asesino, que en este caso es un asesino serial de mujeres y que goza de una manera especial en la matanza de sus víctimas, digamos es alguien para temer porque entre otras cosas, si caes en sus manos la muerte no será rápida justamente. El investigador sabe de sobremanera estos detalles en el momento que esta huyendo de la casa del asesino y es sorprendido por éste, pero en circunstancias en las que hubiera podido escapar sin inconvenientes. Sucede que el asesino en el medio de una especie de dialogo interrogatorio le ofrece una copa (como dicen en las películas) lo invita a pasar, y éste, el investigador, acepta. Luego cuando evidentemente el asesino captura a su perseguidor y lo tiene atado en una especie de sala de torturas bien diseñada para sufrir horrores lentamente, el asesino le dice lo siguiente; Sos como todos! Y le pregunta, ¿Por qué aceptaste una copa? ¿Qué pensabas? ¿Por qué lo hiciste? Y éste mismo se responde, ya que el investigador no puede hacerlo, lo siguiente; ¿Quizás el temor a la descortesía, quedar mal ante la mirada del otro es más fuerte que el miedo al dolor? O algo similar en la primera versión sueca de la novela, en esa misma escena, el asesino reflexiona, todos son iguales, ante el mínimo gesto de humanidad, ¿Creen que voy a cambiar de idea? ¿Qué no los voy a asesinar? Todos tienen una luz de esperanza. ¿Creen en la bondad de la naturaleza humana?La cita del texto del Error de Descartes dice lo siguiente;">“…En determinadas circunstancias pensar demasiado puede ser mucho menos ventajoso que no pensar en absoluto. En eso consiste la belleza del funcionamiento de las emociones a lo largo de la evolución: permite que los seres vivos reaccionen con inteligencia sin tener que pensar de manera inteligente. No obstante, en los seres humanos esta historia se ha complicado más, para bien y para mal….” ¿Por qué no actuó el investigador guiado con el mecanismo de defensa más primario de los seres humanos como el miedo? ¿Por qué, el protagonista que es un investigador y que para llegar hasta esa circunstancia empleó toda su racionalidad posible no pudo sencillamente actuar guiado por el temor y escapar? Siguió pensando, podría ser una de las opciones que nos ofrece el director en la versión americana, pero la versión de la novela no difiere mucho en lo que se refiere a la toma de decisión en esa circunstancia, en la novela, el escritor Stieg Larsson escribe: “…Mikael, descubrió que la puerta lateral del garaje estaba entreabierta “no seas idiota”. Pero no pudo resistir la tentación de echar un vistazo rápido…”Bueno, la curiosidad mató al gato.Hay una notable afirmación de Lacan al respecto que dice; “…pensar no es en sí mismo una enfermedad, pero ocurre que puede producir enfermos…” (2)Una objeción obvia, podría ser, que el ejemplo citado es ficción, eso es correcto. Ahora bien, hagamos un ejercicio mental, justamente con el pensamiento y recordemos cuantas veces en nuestra vida cotidiana, afectiva o laboral, hemos sufrido por exceso de pensamiento. Cuántas veces nos detenemos excesivamente en los laberintos del pensamiento y dejamos que el tiempo transcurra sin decidir, sin actuar. ¿De que otra cosa sufre un obsesivo?En la toma de decisiones, la intromisión de las emociones, la dimensión humana en el proceso de razonamiento resulta ventajosa o perniciosa según el contexto. Todavía el ser humano es muchísimo más complejo que un ordenador, mas misterioso y enigmático, todavía tenemos que lidiar todo el tiempo con las emociones a pesar de las mismas piedras en los mismos caminos, no es posible actuar solo racionalmente. Siguiendo una metáfora freudiana, nuestra racionalidad parece estar comandada por la parte inmersa del iceberg, donde lo visible es lo más pequeño guiada por el lado oscuro de la razón.



(1) A. Damasio, Ed Drakontos, de bolsillo 2010, pág.3)
(2) Lacan. Mi Enseñanza. Ed Paidós. Pág.128. Año 2005

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