jueves, 21 de mayo de 2015

ABUSO DE SENTIDO COMÚN

Artículo publicado en el diario La Nación.


Es poco comprensible, aunque sean expresiones para los medios, que jueces, fiscales, y todo tipo de profesionales de la justicia usen como argumento a favor o en contra de algo, “el sentido común”. En este caso puntual, la crítica generalizada está centrada, lógicamente, en la sentencia de los jueces que redujeron la pena al victimario revictimizando al niño y su flia. Quizás no sea lo más urgente señalar los argumentos de la opinión del fiscal, que ojalá haya sido solo para los medios de prensa, referida a que los camaristas “no respetaron el sentido común ni los hechos”. Desde una perspectiva algo más rigurosa, es muy posible que esos dos jueces hayan obrado con demasiado sentido común y no conforme al derecho. Se podrían enumerar muchas características predominantes de este sentido compartido tan aclamado como un valor positivo de argumentación, pero para señalar solo algunas podríamos decir que;   
1)      Sentido común; es el saber de los sentidos,
2)      Por ende es engañoso,
3)      No opera conforme al pensamiento crítico,
4)      Es el saber del café, del saber compartido por los legos
5)      Es intuitivo, es decir, inverso al razonamiento científico
6)      Es el saber que se naturaliza por hábito
7)      El saber que se repite, que solo necesita difusión, sin reflexión, ni análisis.
8)      Permite la coexistencia de enunciados contradictorios
El sentido común es hijo de los ritos y costumbres de cada época, sociedad y cultura, es el saber compartido, no solo el más común de los sentidos para desgracia de la ciencia, el arte y el pensamiento, sino que además genera pereza mental ofreciendo certeza, esas certezas que muchas veces, sobre todo en comunicadores de medios masivos, dice sostenerse en la naturaleza humana como si hubiera tal cosa. Ese sentido naturalizado proclama que los nenes vayan con las nenas porque todo lo que sale de ese hábito, es anormal, etc.
La propia lógica del sentido común instaló la idea que éste sentido es criterio de razón suficiente para sostener una posición incuestionable.
Ese es el sentido común que, por lo menos, profesionales que hayan pasado por la universidad deberían dejar de citarlo como fuente de autoridad para sus argumentos.
Como bien sostiene M. Benasayag;
 “la desvinculación, característica del sentido común, al permitir la coexistencia de enunciados contradictorios “a disposición” de los individuos, crea y facilita el sentimiento de irresponsabilidad en relación con los actos, rechazando toda exigencia ética de coherencia y de responsabilidad. Estos enunciados que se presentan como “naturales” no podrían en consecuencia ser interpretados como elecciones subjetivas”  (1)

¿Acaso la filósofa mediática de gran parte de la clase media más antigua de los mediodías no le preguntó a uno de sus invitados gay, si no era más probable que una pareja homosexual abusara de un menor que una pareja hetero? (va de memoria, puede fallar) eso es sentido común.

La opinión del fiscal que titula la nota del diario además de sostenerse en la lógica del sentido común, como agravante de la argumentación cita como fuente de certeza a “los hechos”. La citada hasta el cansancio sentencia de Nietzsche; “No hay hechos, sino solo interpretaciones” viene muy bien en este caso para recordar que precisamente en el campo del derecho (como casi en todo lo concerniente a lo humano) se trata de interpretaciones de la ley, y las interpretaciones están fundadas y no justamente en el sentido común, sino y por suerte para los ciudadanos, en estudios multidisciplinarios para tener con la mayor precisión posible las herramientas de interpretación.
Ni los hechos, ni el sentido común son argumentos epistemológicos válidos ni respetables para criticar este aberrante fallo de los dos jueces, justamente pareciera que la interpretación que hacen del “hecho” son síntomas del sentido común imperante. Habiendo tanta argumentación jurídica, multidisciplinar seria y compleja, en este caso se cita (para los medios, claro, esperemos que no sea así en los escritos del expediente) al tan aclamado sentido común.
1)       M. Bensasayag. E. Charlton. Esta dulce certidumbre de lo peor. Nueva Visión.1993. Pág. 162. 

viernes, 9 de mayo de 2014

L0S LIBROS POR LEER




Nassim Taleb-Umberto Eco 


Charlando con un amigo sobre nuestras lecturas, concluimos que es casi imposible no leer más de un libro a la vez. El zapping del lector desordenado. Hay libros para la cama, para el escritorio, para el living, para llevar en el auto, en la mochila o en la cartera de la dama. Y hay libros para ir sumando a la pila que asecha en la mesa de luz. 
Hay innumerables ensayos al respecto, me refiero al ejercicio de leer por placer, curiosidad o goce y la relación con las bibliotecas. Hay una anécdota clásica de Umberto Eco al respecto, en un diálogo que mantiene con jean Claude Carriere que está publicado en el ensayo ¨Nadie acabará con los libros¨ donde el semiólogo relata las respuestas preparadas para los visitantes a su residencia ante la reiterada pregunta:  ¿Usted leyó todos estos los libros?(más de treinta mil en la actualidad según la referencia de Nassim Taleb) o algunas de sus variantes como por ejemplo, ¿Cuántos de estos libros usted leyó? Las diversas respuestas que Eco tiene para tal ocasión las pueden encontrar en dicho ensayo obviamente. Lo más rico de las reflexiones del notable intelectual italiano están referidas a la parte no leída de la biblioteca, o de como tenemos referencias de libros que no hemos leído y mejor aún de como tenemos referencias de autores que no existen.

Sobre esta idea de Eco,  Nassim Taleb, profesor universitario matemático investigador de las reglas y la lógica de la incertidumbre, cita estas reflexiones y llama antibiblioteca a la parte de la biblioteca no leída, ese sector tiene más valor que el lugar (simbólico) de libros leídos y asimilados según este autor, porque los libros leídos ya forman parte de nuestro esquema de conocimiento actual, en cambio en la antibiblioteca podría encontrarse libros que argumenten de tal modo que cuestionen nuestra posición, nuestro conocimiento y certidumbres y lo hagan tambalear o mejor aún modificar, crecer, torcer, moverse en definitiva. En este sentido los libros por leer se transforman en lo nuevo, desconocido, en consecuencia, mientras más conocemos, más libros sin leer tendremos, este es el razonamiento de Nassim Taleb en su ensayo, ¨El Cisne Negro¨.  



Nassim Taleb-Umberto Eco 
Del cruce de la conversación con mi amigo sobre las múltiples lecturas simultáneas y los libros que se nos escapan de nuestras posibilidades,  y la lectura de estos ensayos hice un sencillo ejercicio sobre mi biblioteca, ejercicio que invito a realizar a cualquier lector, aunque reconozco que no sé con qué objetivo, quizás para aquél curioso que nunca encuentra el tiempo suficiente (como le sucede a cualquier lector) pueda advertir que no quedan muchas alternativas más que relajarse y concentrar su pulsión epistemofílica en apuntar bien a lo hora de emprender la aventura de abrir un libro y abandonarlo sin culpa, si el vínculo lector-libro no se establece lo suficiente como para maldecir cada interrupción y para saltar inmediatamente a otro si el que tiene en sus manos no retiene sus sentidos.
Recorrer los libros de una biblioteca personal es una experiencia que puede resultar intensa, si se tiene en cuenta que muchos, no-todos, los libros que allí se encuentran contienen la materia prima que alimenta o ayudó a conformar en gran medida nuestra mirada del mundo. También están aquellos textos que nos avergüenzan, que  desconocemos o descreemos que en algún momento le hayamos dedicado tiempo y fe. Un ex amigo poeta una vez me dijo que una excelente biblioteca hoy se puede constituir con 50 libros. Creo que la vida de un lector es ir en la búsqueda de esos 50 libros.

Ejercicio personal 
Supongamos que para leer alrededor de 600 libros que quisiera leer que están en mi poder o a mí alcance, es decir, libros que me faltan por leer y que deseo, (arrastro un atraso importantísimo como se verá) leyendo a un promedio de 20 pág. por día durante al menos 360 días al año, (promedio más que optimista) tomando como referencia libros de 250 pág. promedio,  me llevaría unos 20 años de lectura.

Derivaciones

1) Vivir ese tiempo  y poder seguir leyendo es una hipótesis extremadamente optimista.
2) No creo poder alcanzar a leer a ese ritmo solo los textos por puro placer y curiosidad, porque debo descontar la lectura por trabajo, obligación, investigación etc.
3) Solo tengo en cuenta los libros en mi poder y a mi alcance, hay que restarle los que se vendrán, comprando, o bajando (gratis si se puede) al E-reader. 
4) A partir de este conocimiento se inicia la efectuación de un duelo, todo lo que no voy a leer.
5) Contra el sentido común, leer no es acumular conocimiento sino una práctica de pérdida. Cada elección de un libro es la pérdida de muchos que quedarán sin leer, formarán parte de la antibiblioteca.
6) Cada nuevo libro es una puerta a otras puertas. 
7) Según la lógica de Nassim Taleb apoyado en las reflexiones de Umberto Eco lo mejor que nos puede suceder como lectores sería acumular textos que no serán leídos que valgan la pena y que hablen bien de nuestro desconocimiento. 
8) Leer para ignorar cada vez más.  
9) Según la lógica de Taleb, Umberto Eco es muchísimas veces más ignorante que yo. 

lunes, 5 de mayo de 2014

ELLA. Otra vuelta del Pez en bicicleta

      
                                                                                               









                                                   late, late, late… aunque nunca encuentre un cuerpo que la habite…
                                                                                                                                  L.A.Spinetta. preso ventanilla.
                                                                                                                                                      
                                                                                                                                                
                                                                                                    Uno siempre se enamora de un fantasma. 
                                                                                                                                                          Sigmund Freud


La película Ella, (Her) de Spike Jonze, es una magistral historia de amor.

Theodore padece esa relación como cualquier víctima del amor, ese vínculo que en  principio es tan singular pero que de a poco revela todos los condimentos del malentendido amoroso.

No es posible realizar un análisis binario virtual/real en ningún aspecto de la historia y muchos menos desde un reduccionismo psicoanalítico que solo abordaría la cuestión a través de la fascinación de la voz como objeto. Creo que la historia de este film ofrece bastante más elementos de análisis.

Theodore se enamora de ella, además del fetiche, de la idealización que se efectúa (no puede haber enamoramiento sin idealización) se produce el enamoramiento, al menos el de Theodore como erastés, a medida que progresa la fascinación no solo por su voz, sino además, por lo que él cree que ella es y el lugar que viene a ocupar en su vida, en ese momento de duelo por su ex esposa.   

En el momento del enamoramiento el protagonista no escucha, no advierte o no quiere saber lo que sabe, es decir, que ella es singular, pero no exclusiva. El malentendido a la orden del día.

El director, Spike Jonze, dijo: ¨…esta película habla sobre la relación con la tecnología, sobre el deseo y la necesidad de tener una relación íntima y las cosas que se interponen todo el tiempo en el camino…¨ (1) ¿Qué cosas se interponen? Todas aquellas que hacen al malentendido estructural de cualquier relación amorosa.   
  
La película muestra un futuro muy cercano con gadgets más sofisticados de lo que hoy ya existen con soportes más rudimentarios pero que cumplen exactamente la misma función, no se observa ningún adelanto tecnológico que cumpla una nueva función de lo que hoy tenemos en el mercado, solo que de manera más tosca, en el film se ven objetos más adaptados ergonómicamente y no existen cables, es decir, hacia donde se dirige todo adelanto tecnológico en lo que a comunicaciones se refiere. 

En la escena donde una chica anónima intenta poner cuerpo a la voz de Samantha, es otra manera de la fantasía necesaria para que el acto sexual acontezca. En el caso particular de ésta película, la tercera en cuestión le pone el cuerpo a las fantasías, al menos lo intenta. Theodore no puede. Dice que no es ella. Parafraseando la canción de Spinetta no es ese el cuerpo que habita la voz de Samantha,  ¿A caso en nuestra realidad no existen actos sexuales mediatizados por fantasías? ¿No es esa la condición por excelencias de los actos sexuales humanos, justamente aquello que nos diferencia de nuestros parientes los animales?
El sexo y el amor no solo no van necesariamente de la mano, sino por el contrario cuando sucede aparece como acontecimiento.  

Theodore se desenamora cuando se entera que ella no es lo que esperaba, cuando en realidad siempre supo lo que ella era. Cegado por el amor, necesariamente idealizado, creyó en el tiempo de su enamoramiento en el ideal amoroso de completud, el protagonista en ningún momento se le ocurre preguntarle en el comienzo de la relación si ella era exclusiva de él. Una vez más cuando todo parecía indicar que Theodore encontraba el objeto de su falta a su medida, entra en escena el malentendido. Los negadores de la falta como reza el popular grafitti feminista francés: ¨Una mujer sin un hombre es como un pez sin bicicleta¨ hace referencia a un ideal de completud.
 ¨las moscas van con las moscas, el gallo con las gallinas, el vecino con la vecina…el amor tiene más que ver con un pez muy original al que le gusta una bicicleta y con una bicicleta que sueña vivir con un pez¨(2) 
El acontecimiento amoroso hace posible que un pez se enamore de una bicicleta y que a veces funcione.
¿Quién se atreve a cuestionarle lo verdadero de su amor a Theodore?   
El arte sigue mostrando el camino, como en esta exquisita película, que la apuesta amorosa insiste contra todo ideal de completud y armonía. 

(1)    Entrevista a Spike Jonze, revista Los Inrockuptibles 189. Pág, 44


(2)    M. Benasayag. E. Charlton. Crítica de la felicidad. Pág 100 ed. Nueva visión. Año 1989.  

lunes, 7 de abril de 2014

TRUE DETECTIVE, O EL DUELO DE RUST COHLE





De cada virtud de esta serie se podría hacer un seminario, un foro, de las referencias literarias, filosóficas, de los logros técnicos, actorales (se hace complicado pensar este producto sin Matthew McConaughey) de la música, del guión (que fue escrito íntegramente por su autor, Nic Pizzolatto) de la estructura narrativa, de la edición, de la fotografía etc. Yo me atrevo a desvariar desde una perspectiva de análisis que vincula el desarrollo de la historia como la efectuación de un duelo, el duelo de Rust Cohle. 

La serie comienza como toda historia de detectives, con un asesinato y el proceso de investigación. Lo interesante de TRUE DETECTIVE es que a medida que la historia progresa, la investigación del crimen puede permanecer en segundo plano mientras va cobrando protagonismo la vida de los dos protagonistas. Marty representa al sentido común más pragmático que pueda esgrimir un tipo medio, policía e investigador americano, Rusth al pensamiento crítico, por llamarlo de algún modo como reverso del sentido común. Son dos maneras de pararse ante la vida, dos modos de ver y entender eso que ilusoriamente se denomina realidad.

Desde el comienzo Rust anuncia que esta de duelo, el día del crimen del que le encomiendan la investigación coincide con el cumpleaños de su única hija fallecida a los 2 años. La posición de éste, una mirada escéptica y oscura sobre la naturaleza humana, (valga el oxímoron) no se modificará a lo largo de toda la historia hasta esa especie de epifanía final, ¿subjetivación de la pérdida?  La perspectiva de Rust interpela todo el tiempo a su compañero de investigación el pragmático y terco Marty Hart (interpretado de manera magistral por Woody Harrelson) y a todo aquello que representa el discurso normalizador del sentido común. Todo aquello que sale de la norma esperable en ese contexto rural cristiano, es visto como sospechoso, mucho más que la desaparición y crímenes de niños y jóvenes prostitutas. Marty es el prototipo del esposo burgués, creyente, buen tipo, recto e incapaz de cuestionar nada más allá de lo que da su nariz, o su pene.

Enfrentados a la zona más oscura de lo humano estos dos detectives mantienen algunos diálogos que son verdaderas perlas para lo que se acostumbra o espera en esta clase de formatos. Hay una escena notable en la carpa de uno de los tantos grupos religiosos que pululan los escenarios de Luisiana en donde  pareciera que solo hay lagunas, prostíbulos e iglesias, siempre en tonos grises de smog industrial, debajo de esa carpa un predicador da su sermón para un grupo de fieles, los detectives observan y discuten sobre lo que están presenciando, es decir, sobre la existencia de dios, el coeficiente intelectual de los devotos, la construcción de sentido, etc.   

Durante el desarrollo de la historia, sabemos poco acerca de la situación o el contexto en que Ruth pierde su hija, solo la menciona un par de veces, y tenemos varias situaciones donde lo vemos marcado por esa muerte que no puede dejar ir. La pérdida de esa parte de sí. Cuando es invitado a cenar a la casa de su colega, llega borracho, no pudo enfrentar la situación de confrontarse justo ese día a una familia con sus hijas sentadas en la mesa fliar.

Rust parece desexualizado, varias veces se le marca esta ¿carencia? Su compañero le dice que le vendría bien una flia, una mujer, tener sexo, etc la mujer de éste le presenta mujeres. Nada. Rust parece no poder salir de su obsesión con esas muertes, miró todas las fotos de cadáveres que pudo, que tuvo acceso en ¨su¨ investigación, la investigación que él llevará adelante arrastrando en esa tarea a Marty y su declive en el que finalmente encontrará algo de sí, lo que parece una pérdida en su lógica, en la lógica de Marty, resultó ser la forma de ocuparse de sí que encontró, no sin pérdidas claro. En este trayecto de su vida podría pensarse que Rust funcionó como su analista.

¨...En la experiencia de duelo, la ¨realidad¨ ya no le sirve de pantalla a algo real...¨(1) Es posible pensar (como alegoría*) que al estar de duelo, Rust puede seguir las pistas del caso más allá de lo que la pantalla de la realidad construida con los signos que esa cultura impone, es decir, no hay pruebas contundentes en ningún lado de las hipótesis de Rust, solo parecen estar en su cabeza a modo de un paranoico, a tal punto que en un momento hasta su compañero, Marty duda. Las autoridades policíales le exigen a Ruth cuerpos, cadáveres, vinculación de acontecimientos,etc. éstas pruebas no están a la vista, no hay pruebas de realidad de ese discurso para el sentido común. A todos les conviene comprobar que Rust está loco, que es peligroso, que desvaría, esta descuidado, oculta información, bebe mucho, todo ese sistema necesita de la locura de Rust, para no ser interpelado al modo que lo fue Marty.  


Notable historia que interpela la lógica del sentido común. Desde ya que no puede hacerse ningún análisis riguroso salvo la de los críticos del rubro, que los hay, muchos e interesantes, lo que señalo aquí son solo algunos aspectos que pueden pensarse para ilustrar, o acompañar algunas lecturas. Solo eso. A todas las virtudes señaladas, hay que subrayar la brevedad. 8 capítulos. Y hablando de duelo, el final de la serie es un duelo realizado que nos convoca a realizar el nuestro como espectadores y no seguir esperando una y otra vez la repetición de casi lo mismo alimentando la infantilización del adulto. 
Ya se anunció que  la segunda temporada será con otra historia, con otros protagonistas. Ya se sabe, lo bueno, si breve, dos veces breve.

Notas
1) Jean Allouch. Erótica del Duelo en Tiempos de la Muerte Seca. Pág. 74. Ed. Cuenco de Plata
(*) En rigor de verdad todo análisis funcionaría como alegorías de otras lecturas, no es posible pensar que el escritor usó estas variables en la construcción del argumento. Salvo que nos posicionemos como psicoanalistas creyentes en La verdad universal freudolacaniana postulada por tantas iglesias del rubro


jueves, 12 de diciembre de 2013

Vos que sos psicólogo.

Hace 20 años, un día como hoy ya estaba legalmente en condiciones de ejercer esta profesión que me tiene contrariado desde siempre. He intentado abandonarla varias veces, pero paradójicamente siempre ejerciéndola de manera ininterrumpida, siempre fue el modo de ganarme la vida. 

Somos lo que hacemos, en acto, sin reflexión, eso somos, no lo que decimos que somos. Y se ve que en este tiempo una gran parte de mi vida he venido siendo psicólogo, pero solo en el momento del ejercicio de la práctica, no por una postura snob o ética, sino porque materialmente no se puede  ejercer la profesión fuera del contexto transferencial. En términos de identidad nadie ¨es¨ su profesión (o la práctica que realice para ganarse la vida) las 24 hs, mas precisamente, no hay identidad concluida, fija, algo esencial en el ¨fondo¨, no hay una esencia de nada en lo humano,  menos aún habrá identidad dada por una práctica profesional.

Ya me estoy rindiendo de a poco a la ardua tarea de explicar eso cada vez que la inefable sanción del otro te interpela;  ¨Che, vos que sos psicólogo¨ ¿Por qué la luna se ve más grande en algunas circunstancias que en otras? Che, vos que sos psicólogo, ¿Por qué las personas (siempre la pregunta viene en términos universales, Las personas, Las mujeres, Los adolescentes) siempre que sucede tal cosa, hacen tal otra?

Me fui a Cba. habiendo leído tres o cuatros libros enteros, es decir, a los 18 años era semianalfabeto, y me encuentro en un aula atestada de alumnos y un tipo flaquito, morocho, de vos débil que estaba hablando de la escuela Frankfurt, de Mark, Habermas, Marcuse, Feuerbach, etc. (estaba asistiendo al honor de escuchar a Osvaldo Ardiles, luego vendrán tres o cuatro más que me impactaron de modo similar). Solo en el primer año de cursado, los nombres que había escuchado en dos materias, Epistemología e Introducción a la Psicología, era suficiente para pensar que no me iba a alcanzar la vida para al menos conocerlos. No me equivoque. Hoy sigo detrás de ese ideal. Arranque tarde, muy tarde con la formación profesional. Me entere de la existencia de la epistemología a los 18 años.

Llegue a la facultad de psicología creyendo que la psicología era el psicoanálisis. Lamentablemente no era así, pero pronto me calmo el conocimiento de que el ejercicio de la profesión de psicólogo, al menos en este país, me habilitaba para ejercer la práctica psicoanalítica, si bien es más o menos así legalmente, no es solo así desde el psicoanálisis, Hacen falta algunas otras cosas para poder autorizarse. Beber de la propia medicina por ejemplo es otra condición.  Pero eso es otra discusión.

Siempre ejercí la práctica privada de la profesión con una parte importante de mi tiempo trabajando en el ámbito público. Creo que sin eso ya estaría dedicado a otra cosa hace tiempo.  En su gran mayoría mi formación es en el terreno de lo  público, algo de  manera privada y casi siempre autodidacta de forma permanente. Pase por los más diversos campos dentro de la psicología, siempre practicando la clínica psicoanalítica, al menos es lo que intento cada vez con cada paciente,  y paralelamente exploré y busque dentro del campo de la educación, la investigación, la minoridad judicializada, y lo laboral en el universo empresarial con algunos intentos de investigación.  

Hace 20 años el mundo era otro, la subjetividad era otra. Por supuesto que no existía el uso masivo de internet, solo eso basta para justificar lo que digo.  Ya no recuerdo como era escribir y estudiar sin internet, casi no recuerdo como era la comunicación casi exclusivamente cuerpo a cuerpo, con las personas y los textos.

Aprendí muy pocas cosas en este trayecto, entre ellas, ya no idealizar a nadie y a casi  nada. Me volví saludablemente ateo. Milito en la idea de combatir la nostalgia en todos sus ámbitos de la vida cotidiana, sobre todo en estos tiempos de lógica mercantil que ha hecho de la nostalgia su verano consumista. También aprendí que el placer de leer y curiosear ya es irreversible, no considero una vida sin lectura. Y así de a poco y con mucho trabajo sobre el narcisismo y tratando siempre de dejar la soberbia juvenil estructural del que cree que sabe algo. 

Deben existir muy pocas profesiones tan nobles epistemológicamente como ésta. Se puede investigar desde los motivos que llevan a las personas a consumir de tal manera, como los mecanismos siempre misteriosos del sufrimiento, o las mejores maneras de desempeñarse en un puesto de trabajo,  o como periciar la conducta de alguien que ha delinquido, o investigar los puntos de contacto y las vinculaciones entre las neurociencias y las estructuras subjetivas. Así de amplio es el abanico. Esta profesión no debería ser apta para aquellos que no han sido mordidos por el virus de la curiosidad.

Esta profesión se consolidó con el retorno de la democracia, retomó el camino de muchísimos profesionales que dieron la vida en ello en la época más siniestra de nuestra historia. Hoy estamos viviendo días difíciles, pero la psicología como la democracia están definitivamente consolidadas. 

20 años es muchísimo tiempo, los defectos de formación se vuelven verdaderas rocas en las lecturas adultas. Podré dejar de ejercer en cualquier momento, no amo la profesión, solo me gusta, todavía la disfruto, todavía me da herramientas para construir diferentes lentes para bucear en la complejidad de la realidad, para seguir combatiendo el sentido común, todavía me sorprendo en su ejercicio, todavía me motiva la investigación, todavía puede ejercer la posición de necesaria ignorancia ante cada paciente, todavía la experiencia no me ha ganado. No me sale nada de taquito. Todo me cuesta. Todavía la respeto.

Hoy gracias al maravilloso invento de  Internet, Villa María no es un obstáculo para estar cerca de cualquier discusión que se de en el planeta. 20 años después sigo ejerciendo en una ciudad que aprendí a amar, hoy me resulta necesaria, y el país es aquel que alguna vez soñé para tener hijos, hoy mis hijas crecen en un país mas justo y libre que aquel en el que yo crecí. Todavía ejerzo con ganas. A la salud de ustedes.

martes, 22 de enero de 2013

EXPERIENCIA ESTÉTICA

    Al mirar los paisajes que están de fondo en los cartelitos de autoayuda, (que se replican como virus en las redes sociales)  esas especies de postales con la luz saturada, ese tipo de imágenes que son como fotos de paisajes con fotoshop. Experimento un efecto adverso, (Seguramente al buscado por su creador) siento una clase de angustia singular (como toda angustia, creo)

miércoles, 28 de marzo de 2012

El libro de Manuela



Mi hija menor va a cumplir seis años, todavía no sabe leer, le pone mucha voluntad, esta en el borde del discurso leído, la estocada final de la cultura. Esta en ese momento único de curiosidad por lo que dice cada palabra que lee.
Ella creció entre libros y la tecnología más elemental que hoy existe en cualquier hogar medio, celulares, notebook, pc, televisores de distinto tamaño, reproductores de dvd, etc.
Cuando imita el acto de leer, se lleva a la cama el libro más viejo y roto que existe en la biblioteca de su casa donde en promedio hay más libros que juguetes.
En este mismo momento en que yo incorporo el e-readers para leer libros electrónicos, ella encuentra fascinación en la manipulación de ese libro. Lo marca, lo escribe, lo pinta y cuando se esta durmiendo pide un señalador que ella decoró y dice, “sigo mañana porque ahora tengo mucho sueño” y me indica, ¡No me pierdas la marquita que después no se por donde voy! Para ella lo nuevo es ese libro.
Ella sigue investigando ese objeto extraño con olor a viejo, deshojado y yo tratando de acceder al nuevo soporte de lectura. En ese acto nos igualamos ante la novedad. Ah! esa situación en mi diccionario se llama, destello de felicidad.

martes, 14 de febrero de 2012

Amor y Mercado.




En su famosa formulaciónde los cuatro discursos, Lacan hace un desarrollo interesantísimo sobre la exclusión del amor de la lógica del discurso capitalista, es decir, en un momento de su enseñanza intenta dar forma a lo que sería el quinto discurso,pero no llega a plantearlo como tal, ya que estructuralmente no cumple las condiciones para ser un discurso. De todos modos, Lacan lo teorizó como una versión del discurso del Amo y es posible leer sus efectos en la sociedad actual.
Ahora bien, la paradoja es que a través de inventos de consumo como el día de ¿¡San Valentín?!, ¡¿el día de los enamorados!? El discurso capitalista fagocita la experiencia amorosa, que surge en la sociedad como una piedra en el zapato transformándola en lógica mercantil como lo hace con todo aquello que amenace o no entre en el marco de la lógica circular del consumo. Hay muy pocas experiencias irracionales que interpelen tanto al discurso del Amo como el amor. Lo que sucede en la intimidad de los enamorados es un asunto enigmático que escapa la racionalidad utilitaria del sentido. ¿Por qué seguís con él/ella? ¿De qué te sirve esa relación? ¿Qué hace este/a con esta/e? ¡Perdí el tiempo con esa relación! ¿No ves que te hace daño? ¿Otra vez con esa/e? Ya sabemos, es más fácil que un pez se enamore de una bicicleta que la armonía pensada como complemento en la cuestión amorosa.
En el discurso capitalista las imágenes de la felicidad amorosa vienen pre-diseñadas, las formas de la conquista, la reconciliación y sobre todo, el arreglo de aquello que no funciona, siempre hay terapeutas dispuestos a hacer encajar lo que no anda, (indispensable ver el film, si la cosa funciona, de Woody Allen)(*) a suturar lo imposible, siempre se puede, solo hay que buscar la forma que nos ofrece el mercado, un regalo, una cena, un terapeuta, un viaje, un consejero espiritual, si espiritual, ¿o acaso no vincularon el día de los enamorados un santo?.
Lo importante es que la rueda siga girando sin que interpele nuestro sentido, nuestro marco de la existencia, que todos se enamoren pero dentro de lo permitido, dentro de la armonía pastoral, dentro del disciplinamiento que imponen las imágenes identificatorias de consumo amoroso. Nada de esto sería moralmente cuestionable, pero sucede que tiene consecuencias y se paga. Se paga el precio de no sentirse “amado” del modo que corresponde, se paga también si una relación no funciona, enseguida el amado/amante en desgracia será derivado hacia “alguien” que los ayude. Los modos aceptables del amor funcionan como un imperativo categórico, si así no sucede, dios y el mercado se lo demandan.


(*) Notable película donde se ve como cada quién se las arregla con este asunto.

jueves, 9 de febrero de 2012

CONTRA LA NOSTALGIA







Se fue un artista casi único en el mundo del rock o la música popular, único no solo por sus condiciones artísticas que no hay ninguna necesidad de explicarlas, me refiero a la posición de vanguardia que nunca abandonó.


Nunca defraudaba en sus presentaciones porque siempre tocaba lo nuevo, lo último editado primero, casi todo, aún lo que no estaba editado, hay muchísimos temas que solo fueron escuchados en vivo, pero siempre lo nuevo, por eso y por múltiples otros motivos tuvo enormes problemas con las compañías discográficas, por eso entre otras cosas, Spinetta es un Long Sellers, no vende de manera explosiva con campañas de saturación mediática, vende muy poquito, para las cifras que el mercado discográfico actual necesita, pero siempre, en el tiempo. Es como los clásicos en la literatura, venden de a poco, pero siempre. Eso genera un público fiel, porque a diferencias de otros músicos o grupos (todavía escribo grupos no banda), escuchar a Spinetta implica un trabajo, un esfuerzo, el artista exige al oyente, puede ser popular pero no masivo en las condiciones actuales del mercado, o nunca, por la sencilla razón que la complejidad implica una exigencia intelectual.


Spinetta siempre priorizó su música a la vida privada como material de consumo. Siempre dio notas en medios específicos, medios dedicados a la cultura. Rara vez, como cuando firmó un contrato con una discográfica que le exigía salir de gira en los medios promocionando el hit Seguir Viviendo Sin Tu Amor, cosa de la que luego se avergonzó, aunque ya se le había notado demasiado. Por eso dolió tanto lo de la editorial perfil, el justificativo de personaje público no era el más adecuado en este caso. Reglas del mercado. Reglas para las que fue un cisne negro.

Una vez en un recital en el día de su cumpleaños toco solo con su guitarra en un teatro pequeño de Carlos Paz o la falda no recuerdo bien, había no mas de 100 personas, estuvo tres horas tocando y hablando con la gente, contando en muchos casos como había compuesto algunas canciones, ese fue uno de los momentos que empecé a disfrutar de otro modo su música, yo era adolescente y hasta ese momento escuchaba tratando de comprender y esas cosas que hacen los chicos con las letras de sus músicos que no comprenden. Ahí recién caí que no había nada que comprender, que la poesía no era eso, y que en casi toda la obra de Spinetta la letra es parte de la canción, como un arpegio, como una nota cantada de determinada manera, como un tono especial, a veces se la puede leer sin música y otras no.

Cuando explicó de donde venía La herida de París, y Amarilla Flor, en ese momento inédita, me acababa de abrir una puerta en la cabeza. Hay que dejarse de joder con la comprensión, ahí empezaba para mí la apertura a la poesía. Otra cosa que le debo. No me gusta mucho la poesía de él, su lirismo no me afecta demasiado, disfruto más la música, yo percibo frases como acordes, como su voz, los tonos, ciertos versos. He leído guitarra negra varias veces, no hay caso. Pongo su música.

Spinetta es un puente y un abridor de cabeza, al menos era su intención, aunque los denominados fans a los que tanto combatió no lo entendieran. Siempre se quejó de los fans, eso implicaba fanatismo, no quería eso, quería que lo escucharan. Fue el artista que me llevó a Antonin Artaud, a Baudelaire, Foucault, y a al jazz. Una vez dijo Abelardo Castillo que él recomienda siempre un método para leer, que es seguir lo que los autores que él admira leen, bueno así empecé sin saber con Spinetta en la adolescencia, y ese movimiento por suerte no se detiene, en ese camino construimos nuestra experiencia cultural y artística, nos hacemos de nuestras herramientas en la medida que desafiemos a los dioses y descartemos los que no nos gusta a pesar del peso del ideal.

Spinetta entró a la categoría de genio paradójicamente como lo han hecho otros en el firmamento artístico nacional, siendo poco escuchado y muy citado. Por eso ahora por un tiempo nos vamos a empachar escuchando canciones y reportajes en los medios, esos medios que, salvo honrosas excepciones como siempre, lo ignoraron porque no era un artista masivo y lo que es peor aún, no era adepto a la nostalgia, a la demagogia de insistir con los “clásicos” de otro tiempo. Esa vez en ese recital íntimo que mencioné, en un momento se calentó y dijo, ¡paren un poco che, en la época de Almendra Invisible y Pescado también me pedían temas viejos! Esa es una dimensión ética, siempre lo nuevo, siempre adelante, por eso también hoy existen una lista enorme de temas que son “clásicos”.

Otro dato, cada vez que tocaba un tema viejo, siempre lo hacía reversionado, es decir, era nuevo. Siempre trabajó, nunca se robó el dinero de las entradas tocando de taquito los clásicos con el verso, “las canciones son de la gente”. No. Trabajó siempre, siempre el precio de la entrada estuvo justificado, porque siempre fue para adelante, siempre a la vanguardia, otro ejemplo en la era de la nostalgia.

Alguien esta de duelo cuando pierde parte de sí. Por estas horas hay generaciones iniciando este duelo. Ojalá toda la vida tenga su música.

lunes, 1 de agosto de 2011

MI EXPERIENCIA CON TOY STORY



(ACLARACIÓN: Se revelan datos sobre el final de la película Toy Story 3)




Me encontré con Toy Story hace algunos años cuando trabajé en una escuela que en la jerga educacional suelen denominar "urbano marginal". En esa escuela los juguetes eran en su mayoría donados entre libros inservibles (textos escolares, inútiles por desfasados) y ropa vieja.

De ese modo comenzó mi relación con esa saga magistral de Pixar, esa empresa que por un lado revoluciona el cine con la tecnología digital, pero con la eficacia clásica de un muy buen relato.

Buscaba en aquella época una película alternativa a la conservadora Rey León de Disney. Que se solía pasar en los colegios por el asunto de abordar la muerte (que problemas que se hacen los adultos con la muerte y cómo explicárselas a los niños, ¿no?) Cuando en realidad a decir de un amigo, esa película reproduce la idea del que nace León hereda el reino, solo por el hecho de haber nacido. Una idea bastante fulera en el contexto de aquella escuela. Entonces, de ese modo me encuentro con esos juguetes políticamente incorrectos. Así en Toy Story es a través de las fallas, las roturas, sus vanidades, deseos de protagonismo, de heroísmo y con aquello que no andaba en lo envejecido de esos juguetes con vida, (¿quién no fantaseo con esa idea alguna vez?) me parecía una película dignísima de ver con los chicos acostumbrados a convivir con juguetes hechos mierda, donaciones que no cuestan nada, es decir, restos de limpieza. Y quizás disciplinados en la ética de la naturaleza humana tipo Rey León, si naces acá (pobre de casi todo) tu destino es inexorable.

Son bien conocidos en el mundo educativo, y fundamentalmente en los contextos marginales, los ¿conceptos? de inclusión, escuela inclusiva, respeto por la diversidad cultural, capacidades diferentes, etc. Los docentes siempre inmersos en esa Babel nosológica que intenta disimular lo que es más humano, las diferencias. Todavía hoy se suele escuchar a algún docente recitar ese slogan “acá somos todos iguales”.

Hoy asistimos a una avalancha de juguetes "pedagógicos" que incitan a los niños a seguir aprendiendo, en lugar del juego libre. ¡A aprender jugando! Así en la época del juguete útil, pedagógico, esa extraordinaria película ponía en escena a una banda de juguetes al borde del abandono, del maltrato, que enfrentaban las situaciones más complejas en equipo, en grupo, con el ingenio como herramienta de supervivencia. El juguete como medio para la imaginación, la fantasía y el juego libre.

Cuando apareció Toy Story 2 la esperé con el prejuicio lógico de las segundas partes. Felizmente sorprendido. Pixar lo habían hecho nuevamente. Esta vez el peligro es el destino de colección, los juguetes son para jugar gritaban aquellos héroes, siempre comandados por el inefable Woody, ese vaquero escuálido que corporiza al héroe clásico,(podría leerse como el reverso del icono criminal John Wayne) y su amigo Buzz Lightyear, un robot volador con delirios de grandeza casi psicótica (en la primera, cree que es Buzz y no su representación de juguete) que no se achica nunca. (Atención al reseteo de Buzz en la 3°, Buzz convertido al español, es una hallazgo de ingenio extraordinario) estos dos líderes protagónicos, clásico y moderno, y en el medio una galería exquisita de diversos tipos de juguetes, desde los entrañables soldaditos, que en la tercera parte parecen huir para otra guerra, hasta ese perro con lomo de resorte, la infaltable barbie, y el Sr y la Sra. cara de papa portando un montón de atributos intercambiables. Hasta el miedoso dinosaurio Rex.

Pixar ya marcaba la diferencia y lo estaba haciendo con otras perlas por el estilo como esa belleza de Monster Inc. o Bichos, Buscando a Nemo, Cars, o Wall-e. Pero volvieron los juguetes animados otra vez, y según la crítica especializada, la cereza de la torta a esta saga formidable.

Siempre me pasa lo mismo con este tipo de películas, me distraigo con los detalles, cuando las vuelvo a ver, no solo por un placer infantil y neurótico de la repetición, sino por otras varias razones, una de ellas, es la paternidad, a veces tengo el "sacrificio" de reverlas con mis hijas, es ahí donde siempre termino descubriendo mas detalles que he dejado pasar debido a mi incapacidad analítica, o por la fascinación que me produce esa forma narrativa que en esta multiplicidad de aventuras, me extravío como en este caso, (en la 3°) en el disfrute de esa guardería convertida en cárcel de máxima seguridad, en esos malos entendidos entre Andy (el niño dueño de los juguetes) y sus juguetes, en la bellísima y graciosa relación entre Barbie y Ken, con la inagotable pelea que Woody tiene con él mismo y sus amigos, que se debaten su destino entre un ático o algún otro dueño o guardería. Y fundamentalmente, la joya de esta película, la aparición de ese malvado Oso Lotso.


Duelo

Una de las maneras de entender el duelo, es pensar la pérdida como una parte de uno, que se va con el objeto, no es tanto el objeto en sí, sino, lo que hay de uno en ese objeto. “una parte de sí”.

En el final de esta historia, Andy termina donando sus juguetes que lo acompañaron en su infancia, pero cuando está con la nueva dueña, realiza un trabajo de singularización de cada uno de los juguetes, en una escena que es muy difícil contener el famoso nudo en la garganta, ¿por qué emociona esa escena? creo que justamente por esa presentación que historiza a cada uno de los juguetes. La singularización que lleva adelante, a la que será su nueva creadora de aventuras. Hasta que se encuentra en la tarea, a pesar de él, de donar a su fetiche, Woody (Andy pensaba conservarlo en su cofrecito avaro y llevarlo con él a la universidad, pero luego de un artilugio de nuestro héroe Woody que se las ingenia para incorporarse a esa caja con sus amigos). Andy mira, se sorprende, se niega, piensa y cede. Dona. Da. Como un don, lo que está dando es amor, el amor por ese juguete protagonista de sus aventuras de infancia. Lo tiene que dejar ir. Ese amor de Andy por sus juguetes se transfiere, eso se transmite.

Esta película trata sobre el duelo, otra vez los de Pixar se meten con el paso del tiempo, el duelo de los juguetes a su dueño que ha crecido y se va a la universidad, el duelo del mismísimo Andy de sus juguetes, y particularmente su fetiche Woody. También, me parece que una de las tantas virtudes de esta película, es el modo en que están narradas las dubitaciones, debilidades, dudas, de todos los personajes, porque aquí, como en toda buena historia, nadie es del todo puro, del todo malo, (salvo Lotso, que de todos modos, no fue siempre malo, parece que Lotso está enfermo de resentimiento, está enfermo de amor), casi con la mayoría de los personajes tenemos sensaciones encontradas, todos dudan, temen, hay que recordar que en el comienzo de esta trilogía, Woody se enfrenta con Buzz, por ocupar el lugar de privilegio en el afecto de su dueño, y en esa pelea muestran toda clase de hilachas. Estos juguetes se juegan por lo que no están del todo seguro, a veces saltan al vacío, y nos pone en una situación angustiosa como pocas películas de Pixar hasta acá. Es quizás la más humana de la saga.

Cuando trabajaba en aquella escuela, los juguetes eran donados, en la famosa caja de juegos del Gabinete, estaban ahí, amontonados e indiscriminados a simple vista, salvo para sus ocasionales dueños, que sabían muy bien quién lo esperaba dentro de esa caja. Pero finalmente me interesa destacar la manera en que alguien dona algo que ya no le sirve. Dar lo que no cuesta, alivia, limpia un cuarto, y libera la culpa con argumentos del estilo “al menos no lo tiramos”, “se lo damos a alguien que lo necesita”. Eso podría ser muy noble, pero ¿donar juguetes rotos? o libros chatarra, por ejemplo libros escolares de hace unos 20 años, es un acto de crueldad por la ética implícita que conlleva.

A veces creo, que algún niño después de vivir la experiencia Toy Story no sale igual. Del mismo modo que los adultos, somos un poquito otros, aunque de modo imperceptible para los demás,cuando una obra de arte “nos toca”, algo se mete como una semilla, y si el contexto lo favorece, producirá frutos, porque finalmente, de algún modo, somos lo que consumimos.

Los de mi generación, nos educamos con héroes impolutos, moralmente intachables, exageradamente solos en sus hazañas, es decir, inalcanzable en nuestros juegos. Terminábamos siempre heridos al intentar ser lo que jamás seríamos.

Quien vea esta película o alguna de la saga Toy Story, quizás tenga la suerte de ser hechizado por el alma de los juguetes, que gritan, con los actos más nobles, que quieren seguir siendo juguetes, en los tiempos del juguete pedagógico, aparecen ellos y se disponen para ser el medio a la fantasía, a la imaginación, a la creatividad y el juego libre como sostiene la ética de Buzz Lightyear, Hasta el infinito y más allá.

jueves, 9 de junio de 2011

DÓBERMAN


"...Se recubre todo con el nácar de la obligación de tal modo que ya no sabemos en realidad cuáles son nuestros gustos y sentimientos. Las mismas emociones se recubren con ese nácar que segregan los organismos adultos con la profusión de un mecanismo de defensa y de sobrevivencia. Y hasta las mejores perlas son frías y sin carnadura emotiva. Finalmente el adulto no tiene en su interior más que piedras, piedras que esconden a su vez en su interior los sentimientos. El adulto actúa según lo que cada una de esas piedras tiene en su interior: el amor por los hijos,por la pareja, por los padres, por los amigos, pero actúa por lo que sabe y no por lo que siente. Quisiera alcanzar el interior de esas nacaradas formaciones pero teme también que al romper la carcasa de la obligación ya no encuentre nada adentro. Teme hallarse con restos muertos, aniquilados por el nácar asfixiante que ha cerrado lo vivo..." Fragmento de Dóberman. de Gustavo Ferreyra. Ed. Emecé. 2010. pag 67